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Subterráneo
28.11.2018 Poesía

A

 

No conozco el garambullo. Del zea mays solo resta la tortilla que se apila debajo de las mandíbulas chillantes. Todo nos llega de lejos, de los pueblos más pequeños. Los montes se han desmembrado. Antes había musgo y un lago sin cota.Camino en círculos como nómada fijo sobre un mismo terreno. Recuerdo a mi padre, le dolían los pies: era comerciante y buscaba de puerta en puerta, tenía cansancio que extirpó el día en que nos abandonó. Nómadas fijos o sedentarios migratorios. Tengo un hogar y no puedo regresar a él. La ciudad es un reducto, estoy condenado a quedarme. Del zea mays solo nos queda el atole, la masa conjunta con la cal para hacer el nixtamal. No conozco la planta de zea mays ni tampoco conozco su ciclo. Solo conozco los esquites, la panza llena y el maíz pozolero. Las ciudades se extienden, hacen moretones y metástasis. Alcantarillas. Los polinizadores nos han olvidado. Tengo rattus que buscan sobrevivir y blattodeas que me habitan. Sin decirlo, hay parasitismo entre los hominini y una dinámica silenciosa de Lotka-Volterra. Hemos dislocado las estaciones sagradas, ahora concurren el invierno y el verano. A nosotros nos toca agachar la cabeza. Hablar de «usted». ¡Estamos lejos, lejos del mutualismo! Desconozco el origen de la cucurbita. Hace poco me enteré de que el ejote es un frijol. 

Gordon Strom. Ambientalista y asesinado:
el cadáver estaba atado de pies y manos.

 

Ñ

 

Al ver matar a un bos primigenius lloré. Nuestra necesidad carnívora: carne preparada, cruda, chicharrón, embutidos. Los sus scrofa chillan tan fuerte que el sonido te quiebra por dentro. Cuelgan de una pata al mamífero y cortan el cuello. El plasma escurre como savia: densa. Sus ojos imploran. Jadea, cocean, se rompen los tendones y el dolor lo satura. El ser muere asfixiado por su propia sangre. Mucha gente, poca carne. Muchos alimentos para el ganado podrían servir para la gente. Hambre. Llevo treinta años comiendo huevos por la mañana. Sé que esos óvulos provienen de las gallus pero nunca vi a una poner. Lactosa. Once oxígenos. La leche bronca tiene otro sabor. ¿Qué tanto es queso y qué tanto plástico? En nuestro diafragma se calcina un polvo de hormonas y conservadores. Por las mañanas me sirvo un vaso de leche y me preparo dos huevos revueltos con embutidos y queso, a la mañana siguiente lo mismo, a la otra lo mismo. Me quitaron el tiempo de variar las circunstancias. Mis intestinos están acostumbrados. La tortilla es una alabanza de químicos. Trabaja, reza, calla. Compra, compra, reza, calla. Me levanto todos los días con sueño, rompo mi ritmo. Despierto después de varias alarmas. Tengo un trabajo que me quita diez horas diarias y me aligera la existencia. Despierto, me alisto y desayuno dos huevos revueltos con queso y un vaso de leche. 

Miguel Vázquez Torres fue miembro
 activo de la defensa de los lugares 
sagrados del Pueblo Wixárika, fue.

 

Q

 

Otro día sin comer. Amarrados por el cuello viven los canis lupus en la azotea. Tiritan entre el frío y el hastío. Aburridos escarban la tierra, meten los belfos entre las raíces, sacan y pudren las plantas. Con sus cuatro falanges y el quinto detrás desmembran los rattus, lamen sus colmillos para extraer los restos, sus mandíbulas crujen al deshacer los huesos. Proclaman liderazgo, ansiosos se dominan, se montan y eyaculan. Llega los homininis y los canis saltan, babean, se ponen de panza. Saltimbanqui. Eufóricos se sientan y dan la pata. Cualquier espera es eterna. Ellos observan el jarrón roto, el rattus destrozado, los autótrofos secos: la entropía. El hominini ladra, se enoja, grita, escupe, bufa, golpea. Al agitar la mano, la piel se prende de los dientes, acto reflejo agitan su cabeza. El hominini patea, reclama auxilio, pide misericordia a los cielos. Los hocicos se encuentra con un cuello, quitan la vida, la chupan, la mastican, la rasgan. Desmembran al enemigo y reclaman reposo, desmoronan el cráneo, hacen gajos el cerebro, quieren quitar su apatía.

Con un calibre 38 fue asesinado Gabriel Ramos. 
Lo asesinaron porque tenía el trabajo menos indicado: 
era guardabosque del parque nacional de Chacahua en Oaxaca.
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